top of page
Renacimiento, chips e Inteligencia Artificial

La frontera digital no está rumbo al cielo, sino hacia lo diminuto. JFN.

China, cada vez que se mueve, tiene que mirar hacia sus 3,500 años de historia. Estados Unidos, nació mirando al futuro. Hoy, Europa mira a China y Estados Unidos.

EUA, en su corta historia ha dado las batallas tecnológicas más importantes de nuestra sociedad contemporánea. ¿La más importante? La batalla de los chips, los procesadores.

El poder de esta industria bautizó una región geográfica y económica de Estados Unidos: Sillicon Valley, y nació bajo el éxito, primero militar después de la guerra de Vietnam, y más tarde con el mercado de bienes electrónicos de consumo. Ha enfrentado dos veces a Asia. Primero frente a los japoneses a finales de los ochenta y mediados de los noventa, con la poderosa industria electrónica de Fuji, Cannon y Sony, y ahora frente a China.

En ambas ocasiones, una ley de procesadores desde el Congreso, fue vital. Todo producto digital tiene un procesador o chip, como corazón. Bienes electrónicos, de consumo, autos, aviones, computadoras, barcos, armas militares, radares, smartphones y la industria aeroespacial. De los chips depende la seguridad de Estados Unidos, Occidente y el mundo.

Los procesadores son la base del cómputo y el supercómputo. Las redes de telecomunicaciones tienen un solo propósito, liberar masivas cantidades de datos y procesos de cómputo. Nunca tan juntos chips y redes.

La Inteligencia Artificial es agnóstica e hija natural de los procesadores y las redes de telecomunicaciones. No hay Inteligencia Artificial ni redes robustas de telecomunicaciones sin chips.

Durante décadas, los transistores, empalmados a tarjetas electrónicas grandes, se concentraban por cientos y miles dentro de pisos y cuartos de cómputo. Hoy, la nueva generación de chips puede colocar más de 290 millones de transistores por milímetro cuadrado, e Intel pretende fabricar chips de un millón de millones de transistores para 2030. Hablamos de procesadores de 3NM (nano milímetros). La ciencia ficción vía la litografía ultravioleta profunda.

Intel pretende la Inteligencia Artificial en todas partes, que llegue a la nube, la computadora portátil, al cómputo al borde o Edge Computing (le llamo data center de barrio) y dispositivos móviles. Esto ya desata la mayor y vertiginosa carrera por el control de la Inteligencia Artificial vía el diseño de procesadores de cómputo, denominados neuromórficos, semejando la capacidad neuronal humana.

El presidente Biden adicionó masivas cantidades de espectro radioeléctrico a la ecuación. Intel prevé una economía del silicio, que ya vale 600,000 millones de dólares y un trillón de dólares de aportación a la economía global en 2030.

El axioma es: redes de telecomunicaciones + chips neuromórficos + espectro = a capacidad de cómputo = Inteligencia Artificial.

Grecia es la base de Occidente con su filosofía, su reflexión de lo político y su ficción mitológica y literaria, Roma, bajo la premisa de su expansión civilizatoria y del derecho; la Edad media rescatando a Roma y Grecia en monasterios; y el Renacimiento, con su explosión creativa, base de la estética occidental contemporánea. Miles de años dando tuétano al cuerpo cultural de occidente, pueden palidecer con la llegada de la Inteligencia Artificial. Occidente y el mundo todo, no serán los mismos.

En este renacimiento digital, América Latina y México, están en la mejor capacidad de conquistar un lugar privilegiado en el territorio del desarrollo económico, cultural, científico y tecnológico. La cadena de valor de los procesadores necesita incrementar valor y somos indispensables. México diseña chips y procesadores, Estados Unidos Fabrica, Costa Rica ensambla y distribuye.

En la geopolítica global, fabricar procesadores es preparar, a una generación de ingenieros, consultores, analistas, empresas, y actividades económicas transversales, vitales para el siglo XXI, sobre cualquiera otra economía.

¿Estamos preparados para el Renacimiento Digital?

Jorge Fernando Negrete P.

Presidente de Digital Policy & Law

X/Twitter @fernegretep

 
Renaissance, chips and Artificial Intelligence

The digital frontier is not heading towards the sky, but towards the tiny. JFN.

China, every time it moves, has to look back at its 3,500 years of history. The United States was born looking to the future. Today, Europe looks to China and the United States.

The USA, in its short history, has fought the most important technological battles in our contemporary society. The most important? The battle of the chips, the processors.

The power of this industry baptized a geographic and economic region of the United States: Sillicon Valley, and was born under success, first military after the Vietnam War, and later with the consumer electronics market. They have faced Asia twice. First against the Japanese in the late eighties and mid-nineties, with the powerful electronics industry of Fuji, Cannon and Sony, and now against China.

On both occasions, a processor law from Congress was vital. Every digital product has a processor or chip, as its heart. Electronics, consumer goods, cars, airplanes, computers, ships, military weapons, radars, smartphones and the aerospace industry. The security of the United States, the West and the world depends on chips.

Processors are the basis of computing and supercomputing. Telecommunications networks have a single purpose, to release massive amounts of data and computing processes. Chips and networks have never been so close together.

Artificial Intelligence is agnostic and the natural daughter of processors and telecommunications networks. There is no Artificial Intelligence or robust telecommunications networks without chips.

For decades, transistors, spliced to large electronic boards, were concentrated by the hundreds and thousands inside floors and computer rooms. Today, the new generation of chips can place more than 290 million transistors per square millimeter, and Intel aims to manufacture chips with one million million transistors by 2030. We are talking about 3NM (nano millimeters) processors. Science fiction via deep ultraviolet lithography.

Intel aims for Artificial Intelligence everywhere, which reaches the cloud, the laptop, edge computing (I call it neighbourhood data centers) and mobile devices. This already unleashes the largest and most dizzying race for the control of Artificial Intelligence via the design of computing processors, called neuromorphic, resembling human neuronal capacity.

President Biden added massive amounts of radio spectrum to the equation. Intel envisions a silicon economy, already worth $600 billion and contributing $1 trillion to the global economy by 2030.

 

The axiom is: telecommunications networks + neuromorphic chips + spectrum = computing capacity = Artificial Intelligence.

Greece is the basis of the West with its philosophy, its reflection on politics and its mythological and literary fiction, Rome, under the premise of its civilizational and legal expansion; the Middle Ages rescuing Rome and Greece in monasteries; and the Renaissance, with its creative explosion, the basis of contemporary Western aesthetics. Thousands of years giving marrow to the cultural body of the West may pale with the arrival of Artificial Intelligence. The West and the entire world will not be the same.

In this digital renaissance, Latin America and Mexico are in the best capacity to conquer a privileged place in the territory of economic, cultural, scientific and technological development. The value chain of processors needs to increase value and we are indispensable. Mexico designs chips and processors, the United States manufactures, Costa Rica assembles and distributes.

In global geopolitics, manufacturing processors is preparing a generation of engineers, consultants, analysts, companies, and transversal economic activities, vital for the 21st century, above any other economy.

Are we ready for the Digital Renaissance?

Jorge Fernando Negrete P.

Presidente de Digital Policy & Law

X/Twitter @fernegretep

bottom of page